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W: La force du bio-travail. Diálogos subtitulado

1.
H: Hace ya tiempo que nos mudamos a esta casa y es como si no consiguiésemos acabar de hacerla nuestra.
M: Sólo alguna habitaciones dan la sensación de que acabamos de llegar. Además, pasamos aquí muy poco tiempo.
H: ¿Has conocido ya a los vecinos? Porque yo no he visto a ninguno.
M: Es difícil sentirse cerca de nadie aquí, aunque en parte para eso nos vinimos ¿no?.
H: Los amigos están más lejos, y al menos yo tengo necesidad de ellos. Menos mal
que con el correo electrónico me siento un poco más cerca.
M: Es una pena tener que mantener las rejas. ¿No bastaría con la alarma?
H: No. Así ni lo intentarán.

2.
M: Es increíble, cuánto mejor te portas con los compañeros, más te ponen en cuestión. Se interpreta que una buena persona no puede cumplir correctamente con su trabajo. Intentar comprender los problemas de la gente con la que trabajas te hace más débil.
H: A ti te educaron demasiado bien para el mundo que nos ha tocado. Nadie agradece que te preocupes por ellos, ni que les ayudes. Empieza a repartir golpes hacia abajo, es lo único que la gente entiende.
M: Me da miedo que acaben por convertirme en una persona que yo no quiero ser.
H: Consiste en aprender a disimular.
M: Recuerdo que cuando conseguiste el trabajo sabías que iba a ser determinante la capacidad para representar el papel.
H: Para sobrevivir en los equipos de trabajo tienes que actuar como si no hubiese un jefe; pero aunque le llames mediador o coordinador, tú sabes perfectamente quién manda.
M: Es lo mismo con los nuevos compañeros. Les enseñas lo justo para que no te reemplacen.
H: Las supuestas reglas están escritas en una plantilla, y las verdaderas, las que nunca se reconocen, están en otra. Y al superponerlas nunca coinciden.


3.
H: ¿Mañana a qué hora te levantas?
M: A la misma que he intentado despertarme hoy. Ni he oído el despertador.
H: Tienes cara de cansada.
M: Es que ya no sé distinguir los momentos en los que debería parar. Parece que el cansancio es mi única rutina.
H: Menudas ojeras oscuras que hemos echado en los últimos 2 ó 3 años.
M: Entre el trabajo, los compromisos, y yo qué sé, ir de vez en cuando al cine o algo, como la gente normal...


4.
H: Este hombre es un lastre.
M: ¿Quién?
H: Con el que estoy llevando el proyecto, que no hace más que decir que por su experiencia tal y cual. No se
entera. Las cosas han cambiado y sus argumentos no sirven en las actuales condiciones.
M: Da que pensar. Debemos tener cuidado con no perder la perspectiva. Es como saber elegir bien la ropa, no perder el estilo con los años.


5.
M: Se me olvidaba. ¡Me acaba de venir la regla!
H:No sé que decirte, por un lado me alegro y por el otro... casi me hacía ilusión.
M:No era un buen momento.
H: Pero ninguno lo es y siempre hemos dicho que queríamos tener niños, aunque... Acuérdate de lo que contaba tu hermano de sus alumnos. Los padres no ven a sus hijos, y el tiempo que les ven no saben qué valores estables transmitirles... Ya nada es seguro a largo plazo. ¿Cómo le haces sentir a un hijo el compromiso y la emoción en semejante mundo? Pero si no tenemos hijos ¿qué tipo de vejez nos espera y para qué tanto esfuerzo?
M:Para mí ha sido una buena noticia, y la verdad no me parece el momento para hablar de esto. Me tengo que ir.
H:Esta noche hablamos.
M:Tendrá que ser mañana, tenemos la cena con los del despacho. Ponte guapo.


6.
M: Tenemos que pararnos a pensar si es esto lo que queremos. Si nos estamos equivocando o estamos acertando.
H: ¡Pero si no tenemos tiempo para nada!.
M: Pues habrá que encontrarlo. Vámonos de vacaciones. A los dos nos quedan días del año pasado. Podemos ir a Londres. He leído que la Tate Modern está fenomenal y podríamos aprovechar para hacer compras.
H: El proyecto que tengo que entregar el mes que viene necesita mucho seguimiento...
M: Pues nos llevamos los móviles y ya está.
H: Igual puedo pedir el portátil. Es que sino es imposible.
M: Mañana voy a la agencia de viajes, a ver si puedo conseguir alguna oferta de fin de semana.


7.
M: Esta tarde me ha llamado Claudia. Definitivamente se separan.
H: No se pueden tener 30 años y estar viviendo el amor como si tuvieras 14. Para tener una relación en condiciones uno tiene que empezar por bastarse a sí mismo.
M: A cualquiera le asustaría una persona tan dependiente. Ya no se puede ir por la vida dándolo todo en un
arrebato desde el principio. Puede no ser lo que la otra persona desea.
H: Me gusta que nuestro amor nunca ha sido de esa ingenuidad. Y nadie podría decir que no nos queremos.
M: Nadie sabe a qué lugares le puede llevar su carrera profesional. Y no todo el mundo tiene ese nivel de sacrificio como para irse detrás de alguien a cualquier lugar.


8.
M: A veces me siento culpable por la vida de otra gente.
H: No deberías. Uno no es responsable de las elecciones de los demás. ¿Qué culpa tienes tú de que no quieran trabajar, o llevar a sus hijos al colegio? El que no estudia hoy es porque no quiere.
M: Ya sé que nosotros no somos ricos de casta y nadie nos ha regalado lo que tenemos.
H: Siempre somos los mismos los que nos tenemos que hacer responsables de los que han fracasado. Nuestro sufrimiento y esfuerzo no cuenta. Así que haz el favor...


9.
M: ¿Qué te pasa? ¿Ha pasado algo?
H: No, no nada, perdona. Es solo que a veces no logro entender.
M: ¿Entender el qué?
H: Si mi trabajo es tan bueno, está bien pagado, la oficina es tan moderna ¿por qué entonces me siento tan mal? ¿por qué tengo la sensación de que bajo la aparente tranquilidad estoy continuamente jugándomelo todo? No sé si hago bien mi trabajo, si doy de mí todo lo que debería. A veces ni siquiera sé en qué asunto estoy trabajando en realidad.
M: Cuando te cambiaste de empresa todos los clientes se fueron contigo. ¿No te pasas el día entero trabajando? Tú das determinados servicios, que son una parte de grandes proyectos que no necesitas conocer. ¿Qué más da si son útiles o no? ¿Acaso no te permiten llevar la vida que has elegido? Es tu trabajo, te exiges mucho, te gusta. En realidad debemos estar contentos, no todo el mundo tiene tanta suerte.


10.
H: Acabo de recordar la pesadilla de esta noche.
Ella se veía obligada a prostituirse porque estábamos en la más absoluta miseria. Recibía a los clientes en una cama con dosel en medio de la calle. Ella me decía: Los consumidores serán los que decidan, las posibilidades son infinitas. He despertado tarde, lento, llorando.


11.
M: Yo soy mi empresa. Tengo mi empresa como proyecto y mi proyecto como empresa.
Es duro. No estoy triste. Veo a los que quiero todo lo que puedo. Tengo que creer en el siguiente paso de mis pasos enmarcados en esta empresa.